A pesar de que los fármacos empleados en los tratamientos de quimioterapia son selectivos y actúan sobre las células tumorales, pueden ocasionar una toxicidad sobre el organismo que depende de diversos factores, como la cantidad de dosis empleada o la duración del tratamiento. La toxicidad, tal y como recoge la sociedad Española de Oncología Médica, se puede manifestar de varias formas y puede presentar algunos de los síntomas detallados antes:
1. Toxicidad en agentes anti-EGFR:
Toxicidad dermatológica: es muy frecuente. La mitad de los pacientes sometidos a tratamientos de quimioterapia la padecen.
Suele manifestarse en forma de erupciones en la piel en más del 60 por ciento de los pacientes, la gravedad suele ser leve o moderada. Se suelen curar entre cuatro y seis semanas posteriores.
En pacientes de avanzada edad, es frecuente la sequedad cutánea tras someterse a la quimioterapia.
Entre el 10 y el 15 por ciento de los pacientes, presentan cambios ungueales (crecimiento lento de las uñas, fragilidad de estas y tendencia a romperse).
También son comunes el crecimiento lento del cuero cabelludo y la aparición de arañas vasculares e hiperpigmentación.
Toxicidad gastrointestinal: Se debe al daño que sufre el intestino delgado y el colon. Este deterioro genera un exceso en la secreción de fluidos. Esta toxicidad se manifiesta especialmente en forma de diarrea.
Reacciones de hipersensibilidad: aparecen especialmente en pacientes tratados con cetuximab.
Hipomagnesemia.
Toxicidad pulmonar: sucede en los primeros 90 días desde que se inicia el tratamiento con quimioterapia. Es una enfermedad pulmonar con una incidencia del uno o dos por ciento.
2. Toxicidad de agentes antiangiogénicos:
Puede tener como consecuencia efectos como:
Hipertensión y eventos cardiovasculares (protenuria, tromboembolismo cardiovascular y cerebrovascular). Es un efecto habitual como consecuencia de los inhibidores de la angiogénesis.
Hemorragia, puede haber dificultades en la cicatrización y complicaciones hemorrágicas por la inhibición de la angiogénesis.
Perforación. Puede haber una perforación del intestino o del estómago que se presenta en forma de dolor agudo en el abdomen.
Astenia, se manifiesta en forma de fatiga o cansancio, suele aparecer a partir de la segunda semana de tratamiento, aunque es normal que desaparezca durante el descanso de la quimioterapia.
Hipertransaminasemia o elevación de las transaminasas.
Complicaciones neurológicas como el síndrome de leucoencefalopatía .posterior reversible. Este síndrome suele estar asociado a la hipertensión.
Síndrome de mano-pie es un enrojecimiento de la piel doloroso, aparecen normalmente tras la tercera semana de tratamiento.
Cardiotoxicidad o toxicidad cardiaca, vinculada con la disfunción del ventrículo izquierdo.
Hipotiriodismo, que se manifiesta a través de fatiga, estreñimiento, cambios en la piel y letargia.
Eficacia de la quimioterapia
“El tratamiento de quimioterapia es muy eficaz para tratar el cáncer en humanos cuando se utiliza de forma preventiva, cuando se utiliza para evitar metástasis y en pacientes de alto riesgo de enfermedad micrometastásica”, afirma el Jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón, Felipe Calvo. Hay algunos tumores que, a pesar de que estén diseminados, se pueden llegar a curar con la quimioterapia como ocurre con los linfomas, los tumores de testículo o el cáncer de ovario germinal. Hay otros tumores que ya se han diseminado y que la quimioterapia lo que hace es inducir mejoría, en algunos casos para aumentar la posibilidad de operar el tumor y extraerlo.
En cuidados paliativos, este tratamiento busca básicamente tratar de ahorrarle sufrimientos a los enfermos de cáncer. Si el tumor está oprimiendo un nervio, logra que se reduzca el tamaño y genere menos dolor. Consigue paliar los síntomas que provoca como la fiebre o la reducción del apetito.