CUANDO EL CEREBRO ENVEJECE

Al nacer, cada órgano y sistema del cuerpo humano cuenta con una capacidad máxima de función que habitualmente sobrepasa el rango necesario para que no se presente una enfermedad en el individuo. un cerebro humano contiene 86.000 millones de neuronas

¿Cuánta información podemos guardar en nuestro cerebro? ¿Tenemos más capacidad que un ordenador? La respuesta es SÍ.

Tenemos muchísima más capacidad de almacenamiento que un ordenador. Nuestro cerebro humano, mediante las neuronas, es capaz de albergar 2,5 petabytes, el equivalente a 2,5 millones de gigabytes. Sería como memorizar durante 300 años todos los programas de la televisión, es decir, dejar durante 300 años una televisión encendida y memorizar toda esa información. Esa es la capacidad que tiene nuestro cerebro.

Cuando una persona tiene entre 20 y 29 años, empieza a perder de algunas neuronas por vez. El cuerpo también empieza a producir menos cantidad de las sustancias químicas que las neuronas necesitan para funcionar. Cuanto más envejece, más pueden afectar estos cambios a la memoria.

El envejecimiento puede afectar la memoria cambiando la manera en que el cerebro almacena información y haciendo que sea más difícil recordar la información almacenada.

La memoria a corto plazo y la memoria remota, por lo general, no son afectadas por el envejecimiento. Pero la memoria reciente puede ser afectada. Por ejemplo, puede olvidarse de nombres de personas que ha visto hoy o dónde puso las llaves. Estos cambios son normales.

LAS NEURONAS SE REGENERAN...

La producción de nuevas neuronas tras el nacimiento fue negada hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX. Hoy día se sabe que tanto las neuronas como las células gliales se siguen produciendo por la diferenciación de células madre durante toda la vida de los organismos.

La neurogénesis fue detectada por primera vez por el científico y biólogo español José Manuel García-Verdugo en lagartos. A partir de este descubrimiento se detectó en mamíferos como los humanos. Además también descubrió junto al investigador Arturo Álvarez-Buylla, de la Universidad Rockefeller, las células responsables de dicha neurogénesis.

El cerebro se regenera

Los investigadores, que publicaron los resultados de su trabajo el 6 de junio en la revista 'Cell', establecieron que el cerebro produce hasta 700 nuevas neuronas al día; esta velocidad asegura que las neuronas que mueren son reemplazadas por las nuevas. Los científicos dedicarán sus próximos estudios a la investigación de la posible influencia de la neurogénesis en las funciones del cerebro.

Sin embargo, esto no ha sido motivo de preocupación en situaciones normales. Es habitual que se pierda una cantidad generosa de neuronas cada día, lo que comienza a ser patológico es una pérdida excesiva como la que ocurre en la demencia.

Pero, la pérdida de neuronas que se considera normal, no afecta a nuestras capacidades cognitivas. De hecho, las neuronas reorganizan sus conexiones continuamente, para afianzar siempre las más útiles en cada momento y desechar las inútiles.

Pero, ¿y si te dijera que se han encontrado evidencias de que las neuronas se regeneran? ¿Sabes que hay ciertas zonas de nuestro cerebro en las que estas células se reproducen, aunque seamos adultos?

Regeneración de neuronas en el hipocampo

Parece que, en la mayoría de los mamíferos, se regeneran neuronas en el hipocampo y en el bulbo olfatorio. El hipocampo es esencial para el aprendizaje, la memoria y la orientación espacial, mientras que el bulbo olfatorio da sentido a la información que capta nuestro olfato.

Esto tiene sentido, pues la explicación que se le otorga a que nuestro cerebro produzca neuronas nuevas es que necesita mantener un conjunto de células con propiedades específicas, pero éstas duran un tiempo limitado. Además, son imprescindibles porque están especializadas para llevar a cabo un procesamiento neuronal muy concreto.

Al parecer, numerosos estudios afirman que las neuronas nacen en una porción del ventrículo lateral y luego migran al bulbo olfatorio. Allí se integrarán con células ya existentes y participarán en la memoria olfativa y en el condicionamiento del miedo a través del olfato.

También pueden migrar al giro dentado del hipocampo, adquiriendo un rol importante en el aprendizaje espacial y recuerdo de claves contextuales.

Los seres humanos se distinguen de otros mamíferos en que no poseen regeneración en el bulbo olfatorio. Sin embargo, se ha demostrado que sí se da esta regeneración en el hipocampo. Parece que eso explica por qué no somos tan dependientes del olfato como otros animales, mientras que poseemos mayor grado de adaptación cognitiva.

Antes de 1998, ya se sabía que existía neurogénesis (nacimiento de nuevas neuronas) en roedores y monos adultos. Pero, ¿y en los humanos?

En ese año, Eriksson y su equipo fueron los primeros en demostrar que en el hipocampo humano se produce regeneración neuronal. Utilizaron tejido cerebral humano postmortem, comprobando que durante toda la vida las neuronas se reproducen en el giro dentado.

Así, las células del hipocampo poseen una tasa de renovación anual del 1,75%.

No obstante, la neurogénesis humana en la corteza cerebral sólo ocurre en nuestro desarrollo temprano y no se mantiene en la edad adulta.