HEPATITIS C

En México, las entidades con mayor incidencia de infección por hepatitis C son el Distrito Federal y algunos estados del norte del país, ya que en esas áreas existe mayor concentración demográfica, al igual que factores de riesgo asociados, como drogadicción o tatuajes realizados en condiciones sanitarias inadecuadas. Por ello, entre el 0.9 y 1.2 por ciento de la población es portadora del virus que la produce.

Antonio Marín López, director general del Centro Nacional para la transfusión Sanguínea, añade que lamentablemente antes de 1993 la sangre de estos bancos no era segura, ya que más del 50 por ciento de los portadores lo contrajeron a través de una transfusión. Pero a partir de esa fecha, cuando una persona acude a donar sangre, se realizan una serie de pruebas para detectar que no haya tenido o tenga VIH, citomegalovirus o sífilis y mediante una prueba llamada ELISA de tercera generación se busca el anticuerpo contra VHC.

Tan sólo en el año 2000, de un millón 139 mil 583 donadores de sangre sometidos a la prueba de ELISA, 972 resultaron posibles portadores del VHC y de ellos 321 casos fueron confirmados positivos. Por el contrario, de 892 mil 711 donantes en el 2001, hubo sospecha de 972 personas y, al comprobarse el análisis, sólo 313 estaban infectadas. Esto no significa que los casos por año se hayan incrementado, sino que la eficacia de los métodos de control permitieron detectar un mayor número de portadores.

La hepatitis C (VHC) es un problema de salud grave, no sólo en México sino en todo el mundo. En los últimos años se ha incrementado a tal grado, que el porcentaje de portadores es cuatro veces mayor al de infectados con el virus del SIDA. Fue descubierto en 1989, y los científicos tampoco han encontrado la fórmula para controlar o contrarrestar eficazmente las consecuencias que ocasiona en los portadores que desarrollan este padecimiento.