El virus papiloma humano (VPH) es un virus de tamaño pequeño, no encapsulado, con una estructura icosaédrica y una doble cadena de ADN circular de 7.500 a 8.000 pb. Este virus pertenece a la familia de los Papovaviridae, incluida en el género Papilomavirus. Son parásitos especie-específicos, ampliamente distribuidos en la naturaleza e infectan tanto a aves como mamíferos. Usualmente, el resultado de la infección es la formación de un crecimiento benigno, verruga, o papiloma, ubicado en cualquier lugar del cuerpo.
El agente que causa el cáncer cervicouterino, considerado uno de los mayores problemas de salud pública en el mundo, es el Virus del Papiloma Humano VPH. México ocupa uno de los primeros lugares de mortalidad entre mujeres que sufren a causa de dicho padecimiento.
Los tipos 16 y 18 del VPH son responsables de aproximadamente 70% de los casos del cáncer cervicouterino, según datos de la Secretaria de Salud. El virus del Papiloma Humano produce infecciones de piel y afecta las mucosas del tracto anogenital, oral y respiratorio. La vacuna contra el Papiloma Humano tiene entre 95 a 100% de efectividad contra las distintas cepas. Consta de tres dosis ya que una sola no tiene efecto.
Se diagnostican cerca de 10 mil casos de cáncer cervicouterino anualmente en nuestro país, según datos del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. El Papiloma o Condiloma es una protuberancia crónica y se puede identificar en el cuerpo por las verrugas genitales. Hay más de 100 tipos de este virus, de los cuales 40 se transmiten sexualmente infectando los genitales masculinos y femeninos.
Existe un gran interés en los VPH como causa de malignidad, particularmente en el cáncer cervical. Al menos 58 diferentes VPH han sido identificados usando técnicas moleculares, estableciendo su relación con tipos particulares de tumores.
La replicación de los virus papiloma depende del grado de diferenciación de los queratinocitos; las partículas virales maduras sólo se detectan en los núcleos de los estratos granuloso y córneo. Los efectos citopáticos que se observan en el epitelio, tales como la presencia de inclusiones intra-citoplasmáticas o nucleares, o la vacuolización peri-nuclear que caracteriza a las células coilocíticas, son secundarios a la interferencia ocasionada por el virus en la diferenciación de la célula huésped. Aún no se conoce cómo este virus tiene la capacidad de penetrar la piel intacta; se sospecha que los micro-traumas facilitan su acceso a las capas más profundas de piel y mucosas.