¿CÓMO PUEDE CONTROLAR MEJOR LA AR?

El sobrellevar AR, puede ser difícil. Como la AR puede ser impredecible, a menudo se caracteriza por dolor de larga duración o continuo, y puede afectar a tantas articulaciones que podría sufrir estrés emocional o depresión. Es normal experimentar estos tipos de sentimientos, pero éstos podrían interferir en el control de la enfermedad.

Es importante que decida vivir cada día tan plenamente como le sea posible. Los medicamentos, el descanso y el ejercicio son la mejor combinación para el alivio de los síntomas, pero también es importante concentrarse en los aspectos positivos de la vida.

Es esencial que su familia y usted aprendan todo cuanto puedan sobre la enfermedad, y que hablen entre ustedes, con sus médicos y con otros profesionales de la salud que participan en su cuidado. Los profesionales de la salud mental pueden aconsejarle cómo sobrellevar y resolver problemas.

Es primordial evitar que la enfermedad controle su vida. Usted podrá disfrutar de una vida productiva y plena, a pesar de la enfermedad, si sigue ciertas pautas como:

  • Un tratamiento adecuado
  • Buenas prácticas de salud
  • Suficiente descanso
  • Suficiente ejercicio
  • Control del estrés emocional
  • Ayuda por parte de médicos especialistas en artritis

Medicamentos:

a) Sintomáticos

:

Los AINE y la aspirina

Los AINE o fármacos antiinflamatorios no esteroides se utilizan para ayudar a aliviar el dolor y a combatir la inflamación que acompaña a la AR. Algunos AINE incluyen, la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno, entre otros. Estos medicamentos por si solos no suelen constituir un tratamiento adecuado para la AR. La mayoría de los pacientes con AR también necesitan tomar medicamentos modificadores de la enfermedad o agentes biológicos. Los AINE y la aspirina pueden causar efectos secundarios, como dolor de estómago e incluso hemorragias. También se asocian a problemas cardiacos y daño hepático y renal en personas susceptibles. Si usted tiene de estos efectos secundarios, le podrían recetar otras medicinas. Hable con su médico sobre éstos y otros riesgos.

Analgésicos

En la artritis reumatoidea, los analgésicos alivian el dolor, pero no tienen efecto sobre la inflamación producida por el daño articular. Entre estos medicamentos se incluyen:

  • Acetaminófeno (Tylenol y otras marcas)
  • Tramadol (Ultram)
  • Medicamentos narcóticos contra el dolor
  • Acetaminofén con codeína
  • Propoxifeno (Darvon y otras marcas)

Los medicamentos narcóticos contra el dolor no suelen recomendarse como monoterapia para el tratamiento prolongado de la AR, porque a menudo tienen efectos secundarios indeseables y pueden crear dependencia si se toman en exceso, sin mejorar la evolución de la enfermedad.

Corticosteroides

Los corticosteroides (cortisona, prednisona) pueden ayudar a aliviar los síntomas de la AR. Estos medicamentos están relacionados con el cortisol, una hormona natural que se encuentra en el cuerpo. Se pueden utilizar corticosteroides en bajas dosis juntamente con aspirina, AINE, fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) o agentes biológicos para controlar la inflamación articular.

Muchos de los beneficios y efectos secundarios de los corticosteroides están directamente relacionados con la dosis administrada. El objetivo es encontrar la dosis efectiva más baja posible, para así, evitar tantos efectos secundarios y procurar el uso de los corticosteroides durante el menor tiempo posible. En general, los corticosteroides suelen administrarse en combinación con fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad o con agentes biológicos y no deben considerarse la una única forma de tratamiento farmacológico contra la AR.

Algunos efectos secundarios de los corticosteroides incluyen:

  • Aumento de peso
  • Hematomas (moretones)
  • Cataratas
  • Diabetes
  • Osteoporosis (pérdida de masa del hueso)

La administración de corticosteroides durante períodos prolongados reduce o detiene la capacidad del cuerpo para producir corticosteroides naturales. Cuando es necesario reducir la dosis ingerida de corticosteroides, se requiere que el médico la reduzca lentamente (variación gradual), ya que es peligroso parar o disminuirla drásticamente o sin la supervisión médica. El cuerpo necesita tiempo para normalizar su producción natural de cortisol. Asimismo, podría ser necesario suplementar o incrementar la dosis en períodos de mucho estrés, como antes y después de una cirugía.

Los corticosteroides pueden inyectarse directamente en las articulaciones afectadas. Tales tratamientos pueden reducir la inflamación en las articulaciones hinchadas o dolorosas, o los períodos frecuentes de agudización. Como su efecto es local, la inyección directa en la articulación controla temporalmente la inflamación y evita la mayoría de los efectos secundarios indeseables que aparecen con el uso diario de comprimidos de corticosteroides.

Las inyecciones pueden producir un efecto sistémico temporal y podrían tener efectos secundarios dañinos en las articulaciones si se utilizan más de unas cuantas veces al año. También, aunque no frecuentemente, existe la posibilidad de que la articulación se infecte.