ENFERMEDADES EXANTEMÁTICAS EN NIÑOS

Los exantemas de la infancia son erupciones cutáneas localizadas o generalizadas que pueden ser causados por virus, bacterias, medicamentos o estar asociados con enfermedades sistémicas. La mayoría de los exantemas en la infancia son diagnosticados y tratados por el médico de atención primaria y por el pediatra, por lo que es deseable que ambos estén familiarizados con los exantemas clásicos y los atípicos.
Para lograr el diagnóstico adecuado es necesario realizar una buena recopilación de todos los datos clínicos desde el origen del cuadro, es decir. El pediatra deberá ser exhaustivo y llevar a cabo una metódica investigación que le permita recoger todos los datos necesarios para elaborar una “hipótesis diagnóstica” ante un niño con un exantema.

  • Acerca del exantema: momento de aparición, distribución corporal, duración y recurrencia.

  • Síntomas acompañantes: fiebre, congestión nasal, tos, dolor de garganta, vómitos, diarrea, inflamación de los ganglios, dolores articulares, etc.

  • Factores precipitantes: vacunaciones en días previos, administración de medicamentos, contactos con plantas o animales, contacto con detergentes o suavizantes nuevos, exposición solar, ropa o zapatos nuevos o enfermedades pasadas.

  • Factores predisponentes: antecedentes familiares o personales de atopia, alergias, psoriasis.

  • Ambiente epidemiológico: hermanos o familiares enfermos, contactos en guarderías o colegios. Estación del año.

  • Estado de inmunización del niño: vacunas administradas, inmunosupresiones.



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Según el tipo de lesión cutánea podremos distinguir diferentes tipos de exantemas. De forma resumida podemos diferenciar las siguientes lesiones:

  • Mácula: zona de piel rojiza, limitada, plana y de hasta 1 cm de diámetro.

  • Mancha: igual que la anterior pero mayor de 1 cm.

  • Pápula: igual que la mácula pero con relieve. Si es transitoria se denomina habón.

  • Placa: igual que la mancha pero con relieve.

  • Nódulo: es una lesión sólida, prominente y bien delimitada que se extiende en profundidad.

  • Tumor: es una lesión maciza y de profundidad mayor de 1 cm. Pueden estar al nivel de la piel, sobreelevados o profundos.

  • Vesícula: sobreelevación de la piel bien delimitada de menos de 1 cm y con contenido líquido seroso (claro).

  • Ampolla: igual que la vesícula, pero de más de 1 cm.

  • Pústula: igual pero con contenido purulento (pus).

  • Petequia: es un depósito de sangre o de pigmentos hemáticos, bien delimitados, como puntitos rojos que no desaparecen a la vitropresión, es decir que cuando se estira la zona de piel donde se encuentra no desaparecen (los habones o las terminaciones capilares, por ejemplo, sí desaparecen).

  • Púrpura: igual que la petequia pero de más de 1 cm.