El riesgo de que una persona presente una CI manifiesta, depende en parte del número, distribución e intensidad de las estrecheces causadas por las placas ateroscleróticas.
Con todo, las manifestaciones clínicas de la CI son poco previsibles partiendo de estas observaciones anatómicas.
Es más, existe una extraordinaria variación en la forma de expresión de la enfermedad: Desde el anciano que padece una aterosclerosis coronaria intensa y que nunca ha tenido síntomas, hasta el adulto joven previamente asintomático a quien una moderada obstrucción coronaria le lleva inesperadamente a consultar a causa de un infarto agudo de miocardio (IM) o que sufre una muerte cardíaca súbita.
En general, las manifestaciones clínicas de la CI pueden dividirse en cuatro síndromes:
IM (Infarto agudo al miocardio) la forma más importante de CI, en el que la duración e intensidad de la isquemia es suficiente para producir la muerte del músculo cardíaco.
Angina de pecho, de la que existen tres variedades: angina estable, angina de Prinzmetal y angina inestable (esta última es la más peligrosa, pues suele preceder a un IM).
Cardiopatía isquémica crónica con insuficiencia cardíaca.
Muerte súbita cardíaca.
CUANDO CONSULTAR A UN MÉDICO
Si tiene molestias en el pecho, especialmente si está acompañada de uno o más de los otros signos y síntomas antes mencionados, busque atención médica inmediatamente.
Llame a su número local de emergencias. Si usted no tiene acceso a los servicios médicos de emergencia, que alguien lo lleve al hospital más cercano. Conduzca usted mismo sólo como un último recurso, si no hay absolutamente ninguna otra opción. Conducir lo pone a usted y a otros en peligro si su condición empeora súbitamente.