La humanidad no esperaba una pandemia como la que estamos viviendo con la cepa de coronavirus sars cov2 o COVID 19, como le conocemos coloquialmente. Como humanidad, vamos aprendiendo en tiempo real como trabajar, como tomar clases, como organizar nuestra vida y nos queda la incertidumbre de que va a pasar cuando esto termine.
Científicos, intelectuales, economistas, entre otros académicos, han reflexionado acerca del mundo después del COVID 19, por lo que para el boletín de este mes seleccionamos unos textos sencillos que nos permiten tener un panorama y nos invitan a la reflexión.
¿Cómo será el mundo cuando emerja del aislamiento y los estragos de Covid-19? Predecir lo que sucederá después de la pandemia es difícil, sobre todo porque tenemos poca información sobre cuánto tiempo durará el brote y las restricciones. Como un evento raro, tenemos evidencia histórica limitada; Como un evento inesperado, se ha pensado poco en cómo tratarlo.
En el escenario optimista, los choques de oferta y demanda crearán una interrupción temporal en el sistema productivo y un aumento de la deuda general. Si la crisis de 2008 es de alguna orientación, un estímulo económico facilitará la transición a la normalidad, impulsada por los esfuerzos presupuestarios y monetarios que ya están en marcha. Habrá una recesión severa y una pérdida de poder adquisitivo durante un par de años, pero la crisis en el mundo de los negocios se limitará a una crisis de liquidez, evitando graves problemas de insolvencia.
Si el daño de Covid-19 se prolonga, esto aumenta el espectro de escenarios más pesimistas, incluso distópicos. La deuda en el sur de Europa podría dispararse, a pesar de que es probable que el BCE utilice las tasas de interés para mantener el costo de los préstamos muy bajo durante mucho tiempo. Esto no necesariamente sería catastrófico, a menos que los mercados financieros comiencen a especular contra la deuda soberana. Un presagio es el aumento de las tasas de interés exigidas por los inversores en bonos italianos y españoles antes del anuncio de Christine Lagarde de un fuerte respaldo del BCE. Estos serán tiempos de prueba para la solidaridad europea.
Otro gran signo de interrogación se cierne sobre el tan esperado resurgimiento de la inflación. Si llega, ¿la inflación seguirá siendo lo suficientemente baja como para evitar una crisis de reinversión de deuda y enormes pérdidas para los tenedores de efectivo y deuda nominal?
Una cosa es segura: las autoridades deberán inspirar la confianza del público para facilitar la recuperación. Crear confianza requerirá un delicado equilibrio entre mostrar un fuerte liderazgo y humildad, reconociendo que aprendemos a medida que progresamos. Mostrar a los científicos que expresan modestamente tanto su conocimiento como sus límites, como lo han hecho los expertos médicos en Francia, puede contribuir a recrear tal confianza.