Los datos más recientes en torno a la depresión en México muestran como las enfermedades mentales, por su curso crónico que se refuerza por el hecho de que solo una pequeña parte recibe tratamiento, provocan mayor discapacidad que muchas otras enfermedades crónicas.
Un problema de edades
Aunque la frecuencia de los sentimientos de preocupación o nerviosismo se incrementan con la edad, no deja de sorprender el dato del nivel de incidencia de estos estados mentales entre las poblaciones de adolescentes y jóvenes. En efecto, en el grupo de 7 a 14 años había, de acuerdo con el Inegi, 18.35 millones de niñas, niños y adolescentes; entre ellos, los sentimientos descritos afectaban a 4.48 millones, cifra equivalente al 24.41% en el grupo de edad.
En el grupo de 15 a 29 años, el Inegi contabilizó a 30.75 millones de adolescentes y jóvenes, entre quienes la sensación de preocupación o nerviosismo afectó a un total de 15 millones, dato equivalente a 48.75%. Es decir, una incidencia del doble respecto del grupo de edad previamente señalado.
En el segmento de edad de los 30 a los 49 años, el Inegi estima que la cifra de personas es de 32.11 millones; de las cuales, 21.46 millones sintieron preocupación o nerviosismo, es decir, una cifra equivalente a 66.83% del total.
Para el grupo de 60 a 65 años el Inegi estima una suma de 15.17 millones de personas, de las cuales 10.52 millones se ubican en la situación descrita; dato equivalente a 69.34% del total; mientras que para el grupo de personas de 65 años y más el Inegi estimó una suma de 8.54 millones, de los cuales 5.72 millones se ubicaron en la misma condición, es decir, 67% del total.
Asimismo, el Inegi documentó que 34.85 millones de personas se han sentido deprimidas; de las cuales 14.48 millones eran hombres y 20.37 millones eran mujeres. También destaca el hecho que del total de personas que se han sentido deprimidas, únicamente 1.63 millones toman antidepresivos, mientras que 33.19 millones no lo hace.
En este indicador la diferencia de género es muy relevante, pues entre los hombres, la sensación de “mucha depresión” afectó a 2.095 millones, mientras que la misma intensidad entre las mujeres afectó a un total de 4.95 millones. Asimismo, del total de personas que toman antidepresivos, alrededor de 414 mil son hombres, mientras que 1.22 millones son mujeres.
Entre los trastornos mentales que más frecuentemente afectan a la población mexicana se encuentra la Depresión ya que es una enfermedad frecuente con un alto nivel de discapacidad de acuerdo con las encuestas realizadas en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.
La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.
La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional.
La depresión puede exacerbar el dolor y la angustia asociada con enfermedades físicas, así como afectar desfavorablemente los resultados de su tratamiento. Asimismo el padecer depresión impacta sobre el funcionamiento social y ocupacional. Las relaciones de pareja y familiares suelen ser afectadas de manera negativa, la presencia de depresión en los padres se ha asociado con el desarrollo de una crianza negligente así como perturbaciones significativas de sus hijos.
Datos Importantes:
Aunque hay tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de los afectados en todo el mundo (y más del 90% en muchos países) no recibe esos tratamientos. Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitados, además de la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica inexacta. Otra barrera para la atención eficaz es la evaluación errónea. En países de todo tipo de ingresos, las personas con depresión a menudo no son correctamente diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos.