Una mala higiene bucal, caries y el tabaquismo son las causas del mal aliento en los adultos. Es importante visitar al dentista para que realice un diagnóstico y recete un tratamiento adecuado.
El término halitosis se origina del latín halitus que significa aliento y del griego osis cuyo significado es anormal. En general, el término halitosis se usa para describir un olor ofensivo, desagradable, que emana de la cavidad oral. Las sustancias olorosas en el aliento pueden originarse en factores intra o extraorales, habiéndose reportado que el 87% de los casos de halitosis se originan en fuentes orales (lengua saburral, gingivitis, periodontitis y cavidades cariosas que favorecen la retención de restos alimenticios y su putrefacción. Otros elementos importantes son la mala higiene de aparatos protésicos y ortodóncicos fijos y removibles, así como coronas y restauraciones dentales deficientes) y sólo el 13% en fuentes no orales (pacientes diabéticos un olor a cetona, igualmente este mismo olor puede percibirse en los anoréxicos y en personas que están sometidos a dieta, pacientes con problemas renales avanzados un olor característico a orina el cual es el resultado de la presencia de uremia, también pacientes con trastornos hepáticos y biliares tengan un olor desagradable definido como olor ratonil). Su origen correspondía a: 87% a la boca, 8% a las regiones de la garganta, nariz y orejas y en 5% no se pudo determinar la causa. En los pacientes con halitosis de origen oral, 41% lengua saburral, 31% presentan gingivitis y 28% tienen periodontitis. Aproximadamente el 90% de casos de halitosis pueden ser tratadas en los consultorios dentales y en segundo lugar son los otorrinolaringólogos, los que deben ser interconsultados.
Fluorosis dental: Se reconoce ampliamente que el fluoruro controla eficazmente la caries dental, acelerando la remineralización de las lesiones incipientes del esmalte o bien alterando la glucólisis (proceso por el cual las bacterias cariógenas metabolizan los hidratos de carbono para producir ácido). Sin embargo, ésta es una hipocalcificación del esmalte dental o de la dentina producida por una ingestión crónica de cantidades excesivas de fluoruro durante el periodo de desarrollo dentario. Clínicamente, varía en apariencia desde pequeñas líneas blancas en la superficie del esmalte (visibles únicamente en la revisión cercana), que no alteran la estructura dentaría, hasta manchas obscuras (pardas con estrías y/o punteado que lesionan la morfología dentaria). Es más frecuente en la dentición permanente, suele manifestarse con mayor gravedad en los dientes que se mineralizan ulteriormente; asimismo, los dientes homólogos presentan un grado de afectación semejante. En la fluorosis, la función ameloblástica se caracteriza por una interrupción del depósito de la matriz orgánica que trae como resultado la formación de prismas de esmalte irregulares. La presencia de fluorosis dental varía de acuerdo a los factores extrínsecos como son: zona geográfica, temperatura, clima, dieta, edad en que el individuo ha consumido el flúor, tiempo de consumo, concentración ingerida, frecuencia de ingestión y altitud de la localidad.