Con frecuencia el tocarse los ojos, la nariz o la boca con los dedos contaminados transmite el virus. Este comportamiento aumenta un tanto la probabilidad de transferencia de los virus de la superficie de las manos, lugar donde los virus resultan inofensivos, hacia el tracto respiratorio superior, donde pueden infectar los tejidos nasales. Algunos estudios muestran que el lavarse las manos con frecuencia y disminuir el tocar las membranas mucosas puede reducir la probabilidad de contraer un resfriado en adultos.
Aunque los resfriados comunes son estacionales, con más casos en invierno, no hay pruebas científicas de que una exposición corta al frío incremente la susceptibilidad a la infección, lo cual implica que la variación por estaciones viene dada por un cambio en el comportamiento, como por ejemplo el hecho de pasar mayor tiempo en espacios cerrados, en contacto cercano con los demás.
Un estudio demostró que la exposición al frío hace que aparezcan síntomas del resfriado en un 10% de las personas así expuestas, y que los sujetos que experimentan este efecto reportan con más frecuencia la aparición de resfriados en general que aquellos no afectados por exposición al frío.
Con respecto a la causa de los síntomas, las investigaciones en el Centro del Resfriado Común de la Universidad de Cardiff condujeron a un estudio para "probar las hipótesis de que un enfriamiento agudo de los pies causa el comienzo de los síntomas del resfriado común". El estudio evidenció que los sujetos tenían más síntomas de resfriado al cabo de 5 días, probablemente porque la construcción de los vasos sanguíneos de los orificios nasales pueden llevar a reducir la capacidad inmunológica en el tracto respiratorio superior.
Por otro lado, se sabe que en épocas invernales el movimiento rítmico acelerado de los cilios nasales disminuye en presencia del frío del otoño-invierno, lo que daría más tiempo para que los virus y las bacterias pasen a través del moco y logren infectar células corporales.
Se suma a que las aves migratorias, importantes vectores de los virus desde el otro hemisferio, dejan una estela de virus en el aire, favoreciendo la aparición de epidemias.