La influenza es muy contagiosa (3-7 días una vez que inician los síntomas) y de mayor riesgo cuando ocurre en lugares cerrados (estancias, guarderías infantiles, escuelas, asilos, albergues, entre otros). Se estima que ante una epidemia esta podría recorrer el mundo en un periodo de 3 a 6 meses.
Una persona enferma puede contagiar a quienes se encuentran a una distancia de hasta dos metros de ellos cuando estornuda, pero también si tose o habla con ellos. Se cree que los virus de influenza viajan por el aire en gotas minúsculas, y que la infección ocurre cuando éstas llegan a la boca o nariz de quienes están cerca, incluso pueden ser inhaladas hasta los pulmones.
El contagio también puede ocurrir cuando alguien sano toca superficies donde se encuentra el virus y se lleva luego la mano a la cara. Es por ello que una medida preventiva importante es el lavado frecuente de manos con agua y jabón, o bien con alcohol en gel. También se recomienda no compartir sábanas, cubiertos o platos con quien está enfermo de influenza sin antes lavarlos cuidadosamente.
Un dato interesante es que la influenza puede contagiarse desde un día antes de que se empiecen a mostrar síntomas y típicamente hasta siete días después de su aparición. Los síntomas suelen comenzar entre uno y cuatro días después de que el virus entra al cuerpo, pero hay personas que no muestran síntomas aunque tengan el virus y lo transmiten a otros sin saberlo. También hay quienes permancen infecciosos por más de siete días.
Consideraciones especiales en personas con alto riesgo de complicaciones debidas a la influenza.
Los grupos de riesgo de complicaciones corresponden a:
Si usted pertenece a un grupo considerado de alto riesgo de complicaciones asociadas a la influenza y presenta síntomas de influenza, consulte al médico rápidamente.