Los medicamentos antivirales son pastillas, líquidos o polvo para inhalar recetados para prevenir o tratar los virus de la influenza. Están aprobados para adultos y niños de un año en adelante. Existen cuatro medicamentos antivirales aprobados en Estados Unidos para tratar la influenza: oseltamivir (Tamiflu), zanamivir (Relenza), amantadina (genérico) y rimantadina (Flumadine).
El 21 de diciembre de 2012, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. amplió el uso aprobado de Tamiflu para tratar a niños desde las 2 semanas de vida que hubieran tenido síntomas de influenza por no más de dos días. Tamiflu es el único producto aprobado para tratar la infección de influenza en niños menores de 1 año. Si contrae la influenza, los medicamentos antivirales pueden aliviar su enfermedad y permitirle recuperarse rápidamente. También pueden prevenir complicaciones graves a causa de la influenza. Los medicamentos antivirales actúan mejor si comienzan a administrarse dentro de los primeros dos días de haber contraído la enfermedad. Si está expuesto a la influenza, los antivirales pueden evitar que se enferme. Hable con su médico si ha estado o puede estar cerca de una persona con influenza.
Los antibióticos se emplean para tratar infecciones bacterianas. No son efectivos contra las infecciones virales como la influenza. Algunas personas tienen infecciones bacterianas junto con la influenza, o provocadas por la misma, y tendrán que tomar antibióticos. Las enfermedades graves o prolongadas o las enfermedades que parecen mejorar pero luego empeoran pueden ser un signo de infección bacteriana. Consulte con su proveedor de atención médica si considera que necesita antibióticos.
A continuación encontrará algunas preguntas que le puede hacer a su proveedor de servicios de salud sobre los antivirales para la influenza:
Las personas en los grupos de alto riesgo deben visitar médico o servicio de salud lo antes posible si creen que han contraído la influenza ya que corren un mayor riesgo de sufrir graves complicaciones por la enfermedad que otras personas. Los medicamentos antivirales para la influenza pueden ayudarlo a sentirse mejor, acortan el período de la enfermedad y previenen complicaciones graves a causa de la influenza, especialmente si el tratamiento se comienza dentro de los 2 días de haberse enfermado. Los medicamentos antivirales para la influenza deben ser recetados por un médico.
Si su médico le receta Tamiflu® (oseltamivir) o Relenza® (zanamivir), complete la receta cuanto antes y comience a administrar el medicamento apenas lo consiga. De esta manera obtendrá los mejores resultados. Es importante que comience a tomar los medicamentos antivirales lo antes posible, lo ideal es dentro de los 2 días de haberse enfermado.
Tamiflu® es la marca comercial y oseltamivir es el nombre genérico de un medicamento antiviral que se vende bajo receta y se utiliza para tratar la influenza. No debe confundirse con Theraflu®, que es un medicamento de venta libre. Los medicamentos antivirales no son medicamentos de venta libre. Sólo los puede obtener si usted tiene una receta de su proveedor de servicios de salud.
Los efectos secundarios más comunes del oseltamivir (Tamiflu®) son náuseas y vómitos, que también pueden ser síntomas de la influenza. Las náuseas y los vómitos pueden aliviarse tomando el medicamento con la comida. Los efectos secundarios más comunes del zanamivir (Relenza®) son mareos, sinusitis, secreción o congestión nasal, tos, diarrea, náuseas o dolor de cabeza. Estos síntomas también pueden producirse por la influenza. El Zanamivir también puede provocar resuello y dificultades para respirar a las personas que padecen de enfermedades pulmonares; por lo tanto, no se les debe recetar zanamivir a las personas con asma u otra enfermedad pulmonar.
Su médico u servicio de salud puede diagnosticarle influenza teniendo en cuenta sus síntomas y sus criterios clínicos o puede decidir realizar una prueba de diagnóstico de la influenza. Los servicios de salud pueden usar las pruebas rápidas de la influenza (15 minutos o menos) para analizar una muestra recogida de su nariz o garganta en sus consultorios. Desafortunadamente, estas pruebas no son tan exactas para determinar quién tiene la influenza. Por lo tanto, puede tener influenza incluso si el resultado de la prueba rápida es negativo. Los proveedores de servicios de salud pueden recetar antivirales si consideran que el paciente puede tener la influenza, incluso si los resultados de la prueba rápida son negativos.