Solo el 20% de las mujeres en nuestro país se realizan exploración de mama.
El mejor diagnóstico y prevención es la autoexploración ya que ésta detecta el cáncer en etapas iniciales.
La autoexploración es recomendable realizarla una vez por mes de preferencia 7 días después de la menstruación, a partir de los 18 años, esto con el fin de detectar cambios sutiles en los senos.
Si después de la autoexploración, encuentras alguna anomalía como una bolita o secreción en alguno de tus senos, o algo que pueda inquietarte, es importante que visites a tu médico lo más pronto posible.
La primera mastografía se realizara entre los 35 y 39 años de edad, para poder detectar cambios en el futuro.
Entre los 40 y en adelante.
Generalmente no se recomienda en mujeres de menos de 30 años porque sus tejidos mamarios son más densos que los de las mujeres de más edad. La mastografía no da un diagnóstico preciso en mujeres jóvenes. Las mujeres que han tenido cáncer de mama, tienen una hermana con cáncer de mama, o muestren signos de cáncer de mama deben someterse frecuentemente a mastografías desde temprana edad.
Pasos de la autoexploración
La mujer debe observar sus senos frente al espejo en distintas posiciones. La primera, con las manos en la cintura, presionando firmemente para tensar los músculos del pecho. Luego, ya relajada, se inclinará un poco hacia adelante.
Segunda, con ambas manos, detrás de la cabeza.
Tercera, vertical, con los brazos colgando a los lados del cuerpo. Cualquier cambio en forma, tamaño o apariencia (incluso si se descubren arrugas, hoyuelos o salpullido en la piel o pezón), debe reportarse al ginecólogo a la brevedad.
A continuación, la mujer deberá recostarse, colocando una almohada de apoyo bajo el hombro izquierdo y poniendo el brazo del mismo hemisferio detrás de la cabeza. Con la mano derecha iniciará la exploración.
Asimismo, se debe palpar de arriba hacia abajo, del centro hacia el exterior y con movimiento circular, partiendo del pezón.
Estos tres últimos pasos deben realizarse también en el seno derecho. Finalmente, cabe recordar que la presencia de una bolita dura, piel más gruesa o cambio en el tejido debe de comunicarse al ginecólogo cuanto antes.
Con la yema de los tres dedos centrales (índice, cordial y anular), la mujer examinará ejerciendo presión leve, moderada y firme en cada área del seno, parte baja del cuello y axila.
Primero se presiona el pezón entre los dedos. La presencia de alguna secreción es motivo de consulta inmediata al especialista.