Diferentes países han realizado informes que indican que la presencia de diabetes está relacionada con una mayor mortalidad y necesidad de cuidados intensivos por COVID-19.
Se desconoce si el descontrol crónico de la diabetes contribuye con la virulencia de la expresión de COVID-19.
Es importante, como medida preventiva, que los pacientes de este grupo se vacunen contra influenza y neumonía. Esto puede disminuir las posibilidades de adquirir una neumonía bacteriana secundaria y claro, también vacunarse contra COVID-19 ahora que ya es posible.
Los pacientes con diabetes y COVID-19 que presentan síntomas leves a moderados (sin compromiso respiratorio) se pueden atender en el hogar sin la necesidad de realizar visitas físicas al consultorio. Adicionalmente, en las instituciones de salud como el Instituto Mexicano del Seguro Social, la Secretaría de Salud y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los trabajadores del Estado se recomienda que los familiares de los pacientes contagiados acudan por las recetas médicas y por los medicamentos.
También existe un centro de atención telefónica para que los pacientes que tienen dudas relacionadas con la COVID-19 puedan ser informados y, en caso de ser necesario, instruidos para acudir a las unidades hospitalarias. Finalmente, también existe un porcentaje de pacientes que continúa acudiendo a sus consultas privadas y otros que se ponen en contacto con sus médicos mediante las redes sociales. A continuación, se mencionan algunas recomendaciones que se han establecido en algunos países.
Beber suficientes líquidos para evitar la deshidratación.
Mantener niveles de glucosa cercanos a los valores objetivos individualizados.
Monitorización de los niveles de glucosa en sangre capilar en momentos adicionales al plan cotidiano (durante el día, la noche, al acostarse, etc.) para evitar episodios de hipoglucemia y cetoacidosis.
Preservar una higiene rigurosa, como lavarse las manos, limpiar las zonas de pinchazos, inyección e infusión mediante agua y jabón o alcohol.
El tratamiento de las comorbilidades, especialmente de la hipertensión arterial coexistente, la dislipidemia, las enfermedades cardiovasculares y renales no debe interrumpirse.
Evitar la hospitalización tanto como sea posible. Existen lineamientos para el manejo de pacientes hospitalizados con diabetes, los cuales deben adaptarse para aquellos pacientes que cursan con COVID-19 en las diferentes unidades hospitalarias.