Sufren lesiones similares, aunque algunas investigaciones demuestran que los hombres son más vulnerables a las lesiones agudas y las mujeres a las lesiones por estrés. Sin embargo, estos resultados pueden constituir lo que se conoce como sesgo estadístico; lo cierto es que los hombres practican más deporte de contacto, y por ello sufren traumas más agudos que las mujeres.
Es posible que las mujeres sean más propensas a las lesiones de rodilla que los hombres porque tienden a tener menos masa muscular y articulaciones más flojas. También los juanetes parecen ser más comunes entre las mujeres.
Como resultado del ejercicio, las mujeres pueden desarrollar amenorreas, es decir, el cese de la menstruación. La amenorrea atlética suele ocurrir entre las atletas sometidas a un entrenamiento intenso, y suele estar asociada a un porcentaje de grasa corporal extremadamente bajo. Si se produce una amenorrea o un ciclo menstrual irregular, sea o no resultado del ejercicio, hay que consultar al ginecólogo. Si se sufre un padecimiento congénito o a causa de una enfermedad o traumatismo que afecte al sistema musculo esquelético, se tiene que seguir un tratamiento estricto para poder recuperar lo máximo posible la movilidad del área afectada. Parte del tratamiento y del proceso de recuperación es la terapia física y rehabilitación, la cual es supervisada por un fisioterapeuta y un terapeuta ocupacional.
La terapia física es un momento clave en todo proceso de rehabilitación y recuperación de una lesión traumática o de un padecimiento congénito. Los terapistas físicos trabajan con los pacientes para diseñar un plan de pruebas especializadas y un programa de ejercicios que apuntan a mejorar distintos aspectos del sistema musculo esquelético, como el equilibrio, la coordinación y a aumentar las funciones físicas, la movilidad y la seguridad durante el movimiento.
La terapia, de manera general, se compone de una combinación de tratamientos estandarizados que el especialista adapta en cuanto a intensidad, tiempo y forma de aplicación. Los tratamientos más comunes son los tratamientos de lesiones de ortopedia y traumatología, ejercicios terapéuticos para el fortalecimiento, entrenamiento de movilidad en la cama, entrenamiento para traslados, entrenamiento para caminar, enseñanza del uso de andadores, bastones, muletas y sillas de rueda, entrenamiento para prevención de caídas, rehabilitación pulmonar y cardíaca, entre otros.
Como mencionamos, los encargados de la terapia física y rehabilitación son el fisioterapeuta y el terapeuta ocupacional, y en esta ocasión les hablaremos del segundo. Los terapeutas ocupacionales son profesionales del ámbito de las ciencias de la salud. Estos profesionales usan como herramienta central para su trabajo la ocupación. Suelen intervenir en los grupos multidisciplinarios encargados de la rehabilitación cuando las necesidades de los pacientes son físicas o cognitivas, y se centran en restaurar las funciones deterioradas por algún padecimiento, con el objetivo de ofrecerles una mayor autonomía y calidad de vida.
El terapeuta ocupacional puede intervenir en diferentes tipos de rehabilitación, desde la terapia física, hasta la terapia psicosocial. Es decir, pacientes que por un lado requieren de una recuperación funcional de su sistema músculo esquelético, con los que se trabaja de forma conjunta con un fisioterapeuta; y por otro lado se encuentran los pacientes que requieren de la restauración de algunas funciones a nivel neuropsicológico y cognitivo.
Cuando se trata de pacientes que tienen una patología física, los terapeutas ocupacionales se encargan de explorar, en primer lugar, su nivel de autonomía en las actividades cotidianas que realiza de manera básica, como puede ser la capacidad de vestirse por sí mismos, su capacidad para ir al baño, de bañarse, de alimentar, incluso su capacidad de caminar o desplazarse de un punto a otro.
Como mencionamos, en los casos de las patologías físicas se trabaja en conjunto con las áreas de fisioterapia, con la que se comparten los objetivos de recuperación física, aunque cada especialista tiene sus propias herramientas de intervención. Los terapeutas ocupacionales actúan en cuanto a las actividades que realizan en casa diariamente para buscar una recuperación gradual de la capacidad del sistema musculo esquelético, lo que mejorará gradualmente su autonomía.
Por otro lado, con los pacientes que tienen disfunciones neurológicas o neuropsicológicas, el objetivo es tratar de compensar las dificultades que pueda haber en diferentes funciones básicas. Por ejemplo, una persona que haya sufrido un ictus y que tenga secuelas a nivel locomotriz, es posible que también tenga secuelas a nivel neuropsicológico lo que tiene como consecuencia dificultades para la comunicación, para discernir, para concentrarse, para atender instrucciones o para planificar su día a día de manera autónoma. Los terapeutas a través de la ocupación tratan de mejorar estos aspectos como parte de una terapia física y rehabilitación integral que abarque todas las secuelas de un padecimiento de traumatología u ortopedia.