Para lograr un sueño reparador, es necesario tener cuidado con la ingesta de estimulantes.
Uno de ellos es la cafeína, que estimula el cerebro e interfiere con el sueño. Por ello se recomienda no ingerir café, té, bebidas cola, cocoa, chocolate y medicamentos que la contengan, en las últimas tres o cuatro horas antes de iniciar el sueño.
En general, una ingesta moderada de cafeína a lo largo del día no interfiere con un buen dormir; sin embargo, una alta y regular puede conducir al surgimiento de síntomas de privación en la noche, los que perturbarán el sueño.
La nicotina es otra droga estimulante que interfiere con un buen dormir. Los síntomas de privación nocturnos pueden interrumpir el sueño.
Los fumadores que han suspendido el hábito desarrollan un estado de privación de la droga que detona dificultades para iniciar el sueño, el cual es interrumpido en forma frecuente durante la noche.
En tanto, el alcohol tiene como efecto enlentecer la actividad cerebral. Cuando se bebe un trago al acostarse, puede que el alcohol ayude a inducir el sueño en una primera etapa de este, pero lo interrumpirá en sus etapas posteriores.
Así, una copa antes de acostarse puede traducirse en muchos despertares durante la noche y, del mismo modo, puede ocasionar pesadillas y dolor de cabeza matinal.
Para obtener un sueño reparador, las bebidas alcohólicas deben evitarse entre cuatro a seis horas antes de iniciar el sueño.