Una cama confortable y una habitación tranquila y oscura es el mejor ambiente para una buena noche de sueño.
Algunas personas parecen adaptarse fácilmente a los cambios ambientales, pero otros, como insomnes y adultos mayores, pueden ver afectado su sueño por los más ínfimos cambios (temperatura, luz, ruidos, etc.) o al estar fuera de casa.
Cuando la luz de la calle se constituye en un problema, se puede recurrir a cortinas oscuras o el uso de un antifaz. En tanto, los ruidos pueden atenuarse con orejeras o material de aislamiento en las ventanas.