Otras Causas que generan Enfermedades exantemáticas

Pueden ser máculas, pápulas, placas, nódulos, vesículas o ampollas rojizas, y suelen picar mucho. Suelen estar producidas por insectos (pulgas, mosquitos, etc.) y por tanto aparecen sobre todo en las zonas descubiertas.

El tratamiento suele ser antihistamínicos para el picor, cremas antibióticas si se ha infectado la picadura al rascarse y en casos muy inflamados alguna crema con corticoide.

Exantemas asociados a fiebre.

La fiebre está asociada normalmente con la aparición de infecciones, pero puede suceder también a causa de la inflamación y reacciones inmunológicas o alérgicas. Existen cientos de exantemas de este tipo, por lo que mencionaremos los principales.

Exantemas maculopapulares infecciosos.

Víricos: sarampión, rubéola, eritema infeccioso, exantema súbito, enterovirus, mononucleosis infecciosa, hepatitis B, VIH.

Bacterianos: escarlatina, shock tóxico, sífilis, rickettsias.

No infecciosos.

Fármacos.

Lupus.

Artritis crónica juvenil.

Enfermedad de Kawasaki.

Exantemas purpúricos infecciosos.

Vírico: sarampión atípico.

Bacterianos: meningococo, gonococo, sepsis bacteriana.

No infecciosos.

Púrpuras palpables: vasculitis.

Púrpuras no palpables: hemorragias de la piel.

Exantemas purpúricos Infecciosos.

Vírico: sarampión atípico

Bacterianos: meningococo, gonococo, sepsis bacteriana de otro tipo.

No infecciosos.

Púrpuras palpables: vasculitis (inflamación de un vaso sanguíneo).

Púrpuras no palpables: hemorragias en la piel por alteraciones de la coagulación o de las plaquetas o por “fragilidad capilar”.

Exantemas vesículo pustulosos Infecciosos.

Víricos: herpes simple, varicela-zoster, síndrome de pie-mano-boca.

Bacterianos: síndrome de la piel escaldada (estafilocóccico).

No infecciosos

Eritema multiforme.

Psoriasis pustulosa.

Enfermedad de Bechet.

El tratamiento de estas enfermedades es el siguiente:

  • Los víricos se tratan con medidas generales (antitérmicos para la fiebre, antitusígenos para la tos, etc.).
  • Los bacterianos, con tratamiento antitérmico para la fiebre y antibiótico recetado por el pediatra según la bacteria que lo cause. Los graves, como infecciones sistémicas y sepsis requieren tratamiento hospitalario agresivo.
  • Los inflamatorios se tratan con antiinflamatorios y antitérmicos.
  • Los producidos por medicamentos se tratan suprimiendo el contacto con el fármaco causal.

Podemos sin embargo concluir que, aunque siempre existe un agente causal, lo importante para el pediatra no es saber exactamente la causa concreta del mismo sino saber diferenciar si es tratable (bacteriano) o no (vírico). Por ello muchas veces el exantema de nuestro hijo acaba clasificado como “exantema cutáneo inespecífico”; en este caso debemos sentirnos aliviados, pues significa que no reviste gravedad alguna y probablemente desaparecerá en pocos días.