Lo que necesitas saber

Los cánceres hematológicos son un grupo de enfermedades que afectan la sangre, la médula ósea y los ganglios linfáticos. Aunque para muchas personas la palabra “cáncer” puede generar temor, conocer de qué se trata, cómo se detecta y qué opciones de tratamiento existen es un paso fundamental para cuidar nuestra salud y la de nuestros seres queridos. En este boletín queremos ofrecerte información clara y útil para entender estos padecimientos.

¿Qué son los cánceres hematológicos?

Los cánceres hematológicos, también llamados cánceres de la sangre, incluyen enfermedades como la leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple. Estas enfermedades se originan cuando las células de la sangre comienzan a crecer y multiplicarse de manera descontrolada.

  • Leucemia: Es un tipo de cáncer que afecta principalmente a los glóbulos blancos, las células encargadas de defender nuestro cuerpo contra infecciones. En la leucemia, la médula ósea produce glóbulos blancos anormales que no funcionan correctamente y desplazan a las células sanas.
  • Linfoma: Afecta a los linfocitos, un tipo específico de glóbulo blanco que forma parte del sistema inmunológico. Los linfomas se desarrollan en los ganglios linfáticos y pueden afectar otras partes del cuerpo, como el bazo o el hígado.
  • Mieloma múltiple: Este cáncer afecta a las células plasmáticas, responsables de producir anticuerpos que combaten infecciones. En el mieloma múltiple, las células plasmáticas se multiplican de manera anormal, debilitando los huesos y afectando el sistema inmunológico.

Causas y factores de riesgo

Aunque no siempre se puede identificar una causa específica, los especialistas han detectado algunos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cánceres hematológicos:

  • Edad: Son más comunes en adultos mayores, aunque ciertos tipos de leucemia pueden presentarse en niños.
  • Genética y antecedentes familiares: Tener familiares con cáncer hematológico puede aumentar el riesgo, aunque no significa que se desarrollará la enfermedad de manera inevitable.
  • Exposición a sustancias químicas: Contacto prolongado con ciertos químicos, como el benceno, puede aumentar el riesgo de leucemia.
  • Tratamientos previos de radioterapia o quimioterapia: Algunos tratamientos para otros tipos de cáncer pueden elevar el riesgo de desarrollar cánceres hematológicos años después.
  • Infecciones virales: Algunos virus, como el virus de Epstein-Barr, se han relacionado con ciertos linfomas.