Los culpables: qué está cambiando en nuestro estilo de vida

México enfrenta una tormenta perfecta de factores de riesgo cardiovascular. No es un solo elemento el que explica el adelantamiento de los infartos: es la confluencia de varios problemas crónico-degenerativos que se han normalizado en la vida cotidiana mexicana.

La epidemia silenciosa: hipertensión

Casi uno de cada tres adultos en México vive con presión arterial alta. Sin embargo, tres de cada cinco hipertensos desconocen su condición, según datos publicados en diciembre de 2025. La hipertensión no produce síntomas en sus etapas tempranas —de ahí que se le llame "el asesino silencioso"— y solo se detecta cuando ya ha causado daño a órganos vitales o desencadenado un evento crítico.

La proporción de mexicanos que se someten a pruebas de detección de hipertensión se redujo dramáticamente: de 29.4% en 2012 a apenas 9.1% en 2022, según el Instituto Nacional de Salud Pública. Esa brecha entre prevalencia y diagnóstico es uno de los factores que más preocupa a los especialistas.

Obesidad: la raíz común

El 37.1% de los adultos mexicanos tiene obesidad, según la ENSANUT 2023. La cifra es más preocupante en población infantil: 38.2% de los niños de 5 a 11 años y 43.8% de los adolescentes de 12 a 19 años presentan sobrepeso u obesidad. La American Heart Association advierte que la obesidad infantil anticipa un inicio temprano de enfermedades cardiovasculares en las próximas generaciones.

La obesidad no solo suma peso: activa inflamación crónica, eleva el colesterol, dispara la presión arterial y genera resistencia a la insulina. Es un factor de riesgo independiente y multiplicador para el infarto de miocardio.

El efecto COVID-19 en el corazón joven

La pandemia de COVID-19 agregó un factor inesperado al riesgo cardiovascular en jóvenes. Evidencia acumulada muestra que el virus puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos y afectar el sistema cardiovascular hasta tres años después de la infección, especialmente en personas no vacunadas. Las muertes por enfermedades del corazón en México crecieron de manera acelerada en el periodo 2020-2022, aunque el aumento estructural preexistía al virus.

Estrés, sedentarismo y ultraprocesados: la combinación letal

El estilo de vida urbano moderno combina tres factores especialmente dañinos para el corazón. El estrés crónico laboral y psicosocial ha sido identificado como factor de riesgo independiente: en adultos jóvenes latinoamericanos, el estrés alto multiplicó 1.78 veces la probabilidad de desarrollar enfermedad cardiovascular. Solo el 25.3% de los adultos mexicanos cumple con las recomendaciones mínimas de actividad física. Y la dieta alta en ultraprocesados, bebidas azucaradas y sodio —cuyo consumo México encabeza en América Latina— genera dislipidemia, hipertensión y obesidad desde edades tempranas.


Cómo reconocer una emergencia: las señales que no debes ignorar

Síntomas clásicos (más frecuentes en hombres)

  • Dolor opresivo intenso en el centro o lado izquierdo del pecho.
  • Dolor que se extiende al brazo izquierdo, el cuello o la mandíbula.
  • Sudoración fría y náuseas de aparición súbita.
  • Falta de aliento con esfuerzo o en reposo.
  • El dolor no cede con el descanso.

Síntomas atípicos (más frecuentes en mujeres)

  • Fatiga inusual y profunda, sin razón aparente.
  • Malestar abdominal: acidez, náuseas o dolor en la boca del estómago.
  • Dolor de espalda entre los omóplatos o en la mandíbula.
  • Mareo o sensación de desmayo.
  • Síntomas que pueden confundirse con indigestión o ansiedad.

Actúa de inmediato

Si sospechas un infarto:

  1. Llama al 911 de inmediato. No conduzcas al hospital si puedes esperar.
  2. El riesgo de muerte súbita es más alto en las primeras horas del evento.
  3. Los infartos "silenciosos" (sin dolor intenso) son más frecuentes en mujeres, personas mayores y diabéticos.
  4. El electrocardiograma (ECG) y análisis de sangre son la prueba de confirmación.