La enfermedad por hígado graso (EHNA, enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica) puede ser: esteatosis simple (grasa aislada, que en principio no tiene mal pronóstico) y/o esteatohepatitis (en este caso aparece inflamación y fibrosis progresiva que puede conducir a cirrosis y hepatocarcinoma).
Esta enfermedad se está reconociendo rápidamente en todo el mundo como una de las causas actuales más frecuentes de enfermedad hepática crónica, lo cual se refleja en el aumento de personas en las listas de espera para trasplante hepático con esta indicación. Éste es uno de los puntos clave, es decir, conocer cuáles van a ser los pacientes que por tener mayores riesgos precisan una atención especial. La mayoría de las personas con EHNA se encuentran asintomáticas y se diagnostican incidentalmente. Hay que tener en cuenta que es una enfermedad progresiva que puede evolucionar a mayor daño hepático, fibrosis avanzada, cirrosis y cáncer de hígado.
En la imagen observamos que en comparación con un hígado sano (izquierda), un hígado graso (derecha) luce más grande y decolorado. Las muestras de tejido revelan depósitos de grasa en la enfermedad hepática grasa no alcohólica, mientras que se observan inflamación y cicatrices (fibrosis) en la esteatohepatitis no alcohólica.
El hígado graso es una de las enfermedades hepáticas más comunes y se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado. Normalmente es asintomática y, por lo tanto, suele pasar desapercibida. Como hemos dicho, esta enfermedad puede evolucionar en algunos casos a esteatohepatitis (hígado graso más inflamación), en menor medida a cirrosis y en casos extremos a la necesidad de un trasplante de hígado.
